FacebookTwitterYouTube

Justificación

Para América Latina, si bien la crisis económica fue relativamente corta – en gran parte debido a las sólidas políticas macroeconómicas de la región – dejó una marca duradera en la economía real, dado que impactó fuertemente en sectores vulnerables de la población.

La recesión en la región agregó unas 12 millones de personas al conjunto de pobres en la región y un millón de desempleados, aún después que se implementaran masivos paquetes de estímulo para contrarrestar la caída económica. En cambio, vale la pena resaltar que, entre 2002 y 2008, unas 60 millones de personas salieron de la pobreza gracias a las sólidas políticas sociales y económicas implementadas durante este periodo.

Se percibe que hay una generalizada recuperación económica en proceso, pero con variaciones regionales considerables. En general, se espera que el crecimiento económico en la región alcance la cifra del 4 por ciento, superando la tasa de crecimiento promedio de las demás regiones del mundo con la excepción de Asia oriental y China, cuya estimación llega a un sólido 10 por ciento.

Mientras tanto, las organizaciones de empleadores de los países de Latinoamérica enfrentan el reto de representar y defender los intereses de sus agremiados para incidir en la generación de políticas públicas que promueven la multiplicación y crecimiento de las empresas y los empleos correspondientes.

La capacitación de sus directivos de cara a la más puntual representación de sus afiliados, la más adecuada consecución de recursos y la gestión focalizada de los organismos de representación empresarial, constituyen el factor clave para la mejora de las condiciones económicas y sociales de la región.